Creo que todos tenemos una forma de ver la felicidad. Para algunos, la felicidad está en las pequeñas cosas de la vida. Para otros, en las grandes experiencias que vivimos. Pero está claro, que si no lo vivimos nosotros, nadie lo hará. Y por eso mismo, si no vivimos malos momentos, no sabremos apreciar cada una de las cosas que nos depara eso que llaman destino.
Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
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