Dicen que no hay mal que por bien no venga, que lo que no te mata o engorda o te hace más fuerte. Que todo lo que sube baja, que al mal tiempo buena cara y que quien siembre viento recoge tempestades. Que la vida te devuelve lo que das. Que como las das las tomas. Que todo el mundo se merece una segunda oportunidad y que nunca las segundas partes fueron buenas. Quien juega con fuego se quema y que a quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Que dime con quien vas y te diré quien eres. Que a río revuelto ganancia de pescadores. Que en abril aguas mil. Que la primavera la sangre altera y que todos los hombres son iguales. Que mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, y mas vale pájaro en mano que ciento volando. Que el hombre y el oso cuanto mas peludo, más hermosos y que la suerte de la fea la guapa la desea. Quien mucho abarca poco aprieta y es que por la boca muere el pez. Que ojos que no ven corazón que no siente y que perro ladrador poco mordedor, que nunca digas de este agua no beberé porque a buen entendedor pocas palabras faltan. Que la sarna con gusto no pica y que en boca cerrada no entran moscas. Que haz bien y no mires a quien. Y yo les digo, que del dicho al hecho hay un buen trecho..
Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.




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