Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Vamos hacer de esto un gran locura.
Se supone que lo que hay que hacer siempre es caminar por el camino correcto, pero, ¿qué sentido tiene ir por el camino correcto, cuando no se encuentra ninguna manera de avanzar? A veces, el secreto está en equivocarse sabiendo que lo estás haciendo, en vivir la vida como te apetece en el momento y no como antes te habías propuesto. Hay veces en las que no hay que detenerse a pensar. Hacerlo todo de manera atropellada , un sin sentido. Cometer las mayores locuras , que suene todo desafinado y que nada tenga cordura. Y después , pagar las consecuencias... o disfrutar el instante
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