Al final descubrí que la respuesta fue siempre la misma, que la respuesta siempre estuvo ahí y que la conclusión a tantas preguntas era una frase, tan simple que tiene como definitiva:
-Quien no arriesga, no gana, pero que si no arriesgas tampoco pierdes nada.
-Quien no arriesga, no gana, pero que si no arriesgas tampoco pierdes nada.



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