Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Mi pequeña locura.
Puede que sea la mas impertinente y la mas pesada dentro de todas las pesadas, es ella, la que me despierta todos los putos domingos saltando y chillando en mi cama, la que te puede llegar a poner de los nervios en menos de una milésima de segundo y que eres capaz de encorrerla por toda la casa, pero también es mi hermana, la que me regala una sonrisa todas las mañanas, la que hace el tonto conmigo, la que me hace reír sin que pueda evitarlo, la que me da un abrazo en el momento justo, es ella, la que sin saberlo te lo da todo, y que por muchos ratos que hayamos tenido los buenas les dan mil y una patadas.
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