Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Lo realmente bueno está en lo que no planeas.
Al final te acabas dando cuenta de que andar dándole vueltas a una misma cosa tantas veces no sirve para nada...porque al fin y al cabo lo que tenga que pasar, pasará.Que la meta es llegar hasta el final, y el final es exactamente donde tú te propongas llegar. Y es que en la vida no se trata de buscar el momento perfecto…solo se trata de dejarte llevar.
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