Quizás no somos perfectas, y tendremos más defectos que virtudes, pero esta vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla y disfrutarla. Y ya que somos así y no cambiaremos por nada ni nadie, sólo nos queda comernos el mundo con nuestra sonrisa. Mejor mostrar mil y uno motivos para reír que no otros mil y uno para llorar. Es que es de valientes sonreír cuando el corazón llora; entonces, somos el perfecto ejemplo de valentía. ¿Valentía? Vivimos la vida
Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.




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