Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
martes, 20 de septiembre de 2011
Atentamente, nunca tuya.
Mejor prevenir que curar. Si siempre siguieramos esa regla nunca llegariamos a vivir nada realmente. Las heridas no son malas, de ellas aprendes que hay cosas que es mejor no repetir. Con el tiempo se curan. Un clavo saca a otro clavo. Eso no es completamente cierto. Un verdadero clavo nunca termina de salir, se queda ahi, para siempre. Eso no quiere decir que haya que pasarlo mal por tenerlo clavado todavia, olvidar es sano, y despues de que te fueras yo estoy sanísima.
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